Un proyecto independiente y sin filtros

Zack Snyder ha logrado por fin materializar la película que deseaba realizar sin presiones externas. Titulada The Last Photograph, esta obra marca un giro radical en la trayectoria del cineasta, lejos de los universos cinematográficos y las grandes superproducciones. La trama sigue a Ethan Black, un exagente de la DEA encarnado por Stuart Martin, quien viaja a las montañas de Sudamérica tras el asesinato de su hermano diplomático y su cuñada, mientras sus sobrinos aparecen secuestrados. Lo acompaña Joe Wallace, un fotógrafo de guerra marcado por la violencia interpretado por Fra Fee, el único testigo de los rostros de los agresores. Ambos actores ya colaboraron con Snyder en Rebel Moon.

El guion corre a cargo de Kurt Johnstad, reconocido por su trabajo en 300, sobre una historia concebida originalmente por el propio director. La producción corre bajo responsabilidad de The Stone Quarry, la compañía fundada por Snyder, junto a Hollywood Gang de Gianni Nunnari. El rodaje tuvo lugar en Colombia, donde el director también asumió la dirección de fotografía. La música fue compuesta por Hans Zimmer en colaboración con Omer Benyamin y Steven Doar.

Estreno polémico en Toronto

La película se proyectó el domingo 13 de septiembre dentro de la sección Special Events del Festival de Toronto, una adición improvisada al programa oficial. Desde su presentación, el certamen se ha convertido en escenario de un debate intenso. Snyder presumió en una entrevista con The Hollywood Reporter que esta cinta carece por completo de croma y cámara lenta, elementos que el público asocia inmediatamente a su nombre, lo que convierte al largometraje en una apuesta casi antagónica a su filmografía previa.

Opiniones encontradas en la crítica

Las primeras valoraciones recogidas por The Hollywood Reporter reflejan una división notable. Algunos espectadores describieron la película como aburrida, hinchada y excesiva, señalando que el intento de Snyder por firmar cine de autor termina pareciendo una parodia de sí mismo. Otros, sin embargo, reconocen la valentía del gesto aunque no terminan de comprender la razón de ser de este relato.

La crítica de Deadline ofrece una lectura distinta, definida la cinta como un thriller violento pero sorprendentemente humano, comparable en tono a El año que vivimos peligrosamente de Peter Weir. No obstante, dicho análisis también señala que la narrativa pierde ocasionalmente de vista a sus personajes en favor de secuencias de acción consecutivas. A día de hoy, la película no cuenta con fecha de estreno en España ni en salas ni en plataformas digitales.

El proyecto se financió al margen de los grandes estudios y llegó a Toronto todavía en búsqueda de un distribuidor, tras semanas de negociaciones infructuosas. El festival, que durante décadas ha funcionado como un mercado donde las producciones sin respaldo contractual se venden o se desploman en una única noche de proyección, no augura un panorama esperanzador para esta obra.

Para el autor, el cine de Snyder resulta entretenido desde una perspectiva lúdica; disfruta de sus trabajos, incluidos los menos aplaudidos por el público, y mantiene expectativas sobre esta nueva cinta, aunque ahora con una dosis de curiosidad morbosa ante las voces que la destrozan de forma coincidente.